01 marzo 2015

En aquellos tiempos...

Puerto de Vega era un pueblo ballenero, respetuoso con los usos y costumbres tradicionales de las artes de pesca. 

Un tiempo en el que los centenarios balleneros acordaban  que el consumo y el control de los recursos se hacía respetando el ciclo vital de los animales  porque así se garantizaba la conservación de las especies,  nuestra supervivencia y el consumo sostenible de los recursos. 

Cansados y valientes  balleneros,

teñidos de azul, de mar azul, de azul mahón.
 De grandes, fuertes y libres manos.
De pasos  rectos, firmes y  descalzos 
bajo sus barcas de robles y castaños
llegaron hasta hoy, siempre hoy,
sus ejemplares  legados.

  Valientes y cansados marineros.
(Balbina Álvarez Rguez)




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